Cómo decidir carrera universitaria hoy

Nos encontramos en un momento importante para todos aquellos estudiantes y padres preuniversitarios que estan en pleno proceso de elección de carrera universitaria. Un punto de inflexión para muchos jóvenes y familias de segundo de bachillerato. El cierre de una etapa y el inicio de otra que, en teoría, marcará la profesión y dirección de la vida los jóvenes.

Veamos algunos apuntes que es necesario tener en cuenta para adolescentes y padres preuniversitarios en tiempos modernos como los de hoy.

Primero

En caso de no tener clara la carrera universitaria o el camino que uno quiere seguir, no hay que desesperar. Cada vez existe un mayor porcentaje de jóvenes undecided al terminar bachillerato y es que, ¡existen multitud de opciones! Eso no significa que no hagamos lo que se tiene que hacer para procurar la mejor elección posible, pero, ¡ojo! ese camino tampoco nos asegura una decisión acertada al 100%, por tanto calma, sosiego y tener claro que no hay ninguna decisión irreversible en lo que a estudios se refiere.

Segundo

Lo segundo e importante en la elección de la carrera universitaria: todos estaremos de acuerdo en que la sociedad de hoy en día es muy distinta a la de la revolución industrial, que trajo consigo un modelo educativo conductivista basado en el mero verter conocimientos en las personas. Seguramente, en ese momento concreto de la historia, era necesario precisamente eso.

Hoy en día, la situación es distinta. La sociedad ha cambiado, las necesidades también. Hemos tenido que adaptarnos, evolucionar, y sería de esperar, que hubiera pasado lo mismo con el modelo educativo. Dedicaré otro artículo con algunas reflexiones respecto a este tema, pero en lo que hoy nos ocupa, lo importante es ver lo siguiente: el modelo educativo que tenemos en la mayor parte de sistemas del mundo ha evolucionado poco o nada. Sin embargo, nuestros jóvenes son distintos a nosotros y al resto de generaciones que nos preceden sin ninguna duda. La realidad, la sociedad, las organizaciones han cambiado y las necesidades de las mismas también lo han hecho. Entonces, frente a este entorno, ¿cómo podemos actuar ante una decisión de como elegir carrera, que en definitiva se traduce en, como elegir tu futuro o carrera universitaria? 

Eligiendo tu futuro desde la orientación vocacional

La IE (inteligencia emocional) y las habilidades personales se han convertido y convierten en factor clave y determinante del éxito. En un entorno VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad) como el de ahora, las personas que marcan la diferencia son las que tienen mayor capacidad de adaptación al entorno (cosa que por cierto ya nos decía Darwin).

La IE, las habilidades y competencias personales y profesionales se aplican a fecha de hoy, a cualquier sistema y entorno tanto micro como macro. Son las que marcan la diferencia, las que aportan valor, las transformadoras. Sólo hay un pequeño inconveniente: nadie hasta ahora nos ha formado en este tipo de habilidades. El sistema educativo raramente las contempla. Por tanto, o son habilidades innatas o lo son adquiridas a través de la experiencia, pero nadie nos ha educado en ellas, nos ha ayudado a entender porque están ahí y cómo utilizar la información que nos brindan para crecer y mejorar.  Entonces, ¿tiene sentido que, a la hora de tomar la primera gran decisión de un adolescente en la vida, aprovechemos para empezar a indagar, profundizar y aprender de la inteligencia emocuional? Desde mi punto de vista, no hacerlo sería una dejar pasar una oportunidad de aprendizaje y acierto.

Preguntas clave para elegir ¨dar en el clavo¨

Por tanto, un elemento clave y que puede suponer una ventaja aclamadora a la hora de dedicir carrera universitaria , empieza por ayudarle en una serie de preguntas orientadas al autoconocimiento: quien ses, para qué quiere estudiar lo que quiere estudiar, qué sentido tiene eso para el o ella, que vínculo le genera con nuestro propósito en esta vida.

Pueden parecer reflexiones complejas para un adolescente porque también los son para el adulto. Justamente porque los adultos nos enfrentamos a este tipo de cuestiones too late, nos parecen complicadas e incluso a veces, fuera de lugar. Los adolescentes en cambio, se encuentran en una etapa de su vida mucho más moldeable, conservan en la memoria sus sueños e ilusiones, se mueven por proyecciones de futuro. ¿A cuántos de nosotros nos hubiera gustado que nos dieran la oportunidad de ver y explorar lo que nos gusta y porqué nos gusta? ¿Lo que nos mueve? ¿Que nos hubieran guiado en esa exploración para sacar el máximo provecho de ese momento?

Evidentemente en la exploración no solo puedes tener en cuenta parámetros emocionales e identitarios, también hay que poner encima de la mesa los más racionales y pragmáticos: desde informarnos acerca de las universidades, las carreras, planes de estudio, las posibilidades de intercambios, prácticas, salidas profesionales… hasta el contexto, o perfil de la universidad.

Conclusión

Por tanto, todos son factores importantes a la hora de dar en el clavo. Pero todo ello debería tener una base más profunda y enraizada en el conocimiento de uno mismo, la identificación de nuestras habilidades y proyecciones de futuro. De lo contrario, la decisión estará basada en criterios incompletos, superficiales o en la mera comparación con los demás. Nuestros jóvenes necesitan que les echen una mano en ese proceso, porque sencillamente nadie les ha dado la oportunidad de explorar de forma objetiva, profesional y profunda, esa parte de ellos mismos.

Este es, en mi opinión, el punto de partida hacia un buen futuro. Una línea de aprendizaje basada en la reflexión y el pensamiento crítico. En afrontar el miedo a ser distinto, puesto que lo que nos hace distintos también es lo que nos hace únicos. Estar preparados para afrontar el cambio y la incertidumbre en cualquiera de sus intensidades y facetas.

Apostemos por educar y potenciar el sistema adaptativo del cerebro, el que Harvard ha identificado recientemente como, el sistema de los líderes del futuro. Desde esta perspectiva, todo es posible. No hay error, puesto que el error es aprendizaje. Desde este lugar hay independencia, autonomía y responsabilidad. Hay conciencia, es decir, conocimiento de uno mismo y de las circunstancias. Preparar a nuestros jóvenes en nuestra parte más humana puede parecer sorprendente o paradójico, pero en un mundo gobernado por la IA, será más necesario que nunca.

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