Las organizaciones ¡necesitan los conflictos¡

Las organizaciones ¡necesitan los conflictos¡

Puede parecer un titular polémico, sobre todo porque hoy en día las paredes de nuestras oficinas están llenas de frases motivadoras, de construcción y crecimiento. Nuestros celulares y redes sociales, cuando hacemos búsquedas acerca de gestión de equipos o liderazgo, nos inundan de técnicas para que nuestro entorno de trabajo y nuestros equipos estén alineados, cohesionados y felices. En definitiva, hay una clara tendencia a ¨demonizar¨ al conflicto, como a las crisis o como a los cambios. Las empresas tienden a promover una cultura anti conflicto, y por si fuera poco, a las personas no nos suele gustar el conflicto, motivo por el cual, no solemos gestionarlo adecuadamente.

Cambia tu mirada hacia el conflicto

Evidentemente todos estos mensajes y cultura empresarial de ¨think positive¨ es en realidad algo bueno. Pero, lógicamente no vamos a llegar a estas actitudes y objetivos, negando la realidad.  Por este motivo, amable lector, me atrevo a proclamar en voz alta, que las organizaciones ¡necesitan los conflictos! Este hecho sin embargo, significa un cambio de perspectiva radical pero audaz frente al ¨conflicto¨. Ya que si aceptas que el conflicto es inherente a la organización y es algo natural cuando trabajas con personas de perfiles distintos y con estilos distintos, dejas de ver al conflicto en sí mismo como una amenaza, para verlo como un aliado.

Personalmente, este cambio de perspectiva me ha ayudado muchísimo a aceptar, relativizar y reducir el nivel de stress no sólo en mí misma, sino también en las organizaciones con las que colaboro.

No hay organización, ni grande, ni pequeña, ni mediana que se libre del conflicto. Y como sucede con nosotros mismos, si adquirimos la perspectiva de que el conflicto nos ayuda a crecer entonces, se nos abre todo un mundo de posibilidades.

Actitudes más comunes frente a un conflicto

Cuando un conflicto ocurre (e insisto podemos aplicar esto a nuestra propia persona que como siempre es donde empieza todo), solemos recurrir a varias técnicas de supervivencia. Quizá negamos el conflicto, quizá adoptamos la técnica de ¨cold shoulder ̈ que, básicamente, es evitar todo contacto visual, verbal e incluso físico. O quizá nos lanzamos a la estrategia más popular, que es intentar solventar el conflicto con datos tan abrumadores que nuestro rival no tenga otra opción que asumir la derrota ( lo que de paso alimentará sobremanera a nuestro ego y nos hará sentir más seguros).

Nadie sin embargo cae en la cuenta de que, ninguna de estas opciones, solventa en realidad el conflicto. Si lo negamos, inevitablemente volverá a resurgir, si lo ignoramos nos acabará rebotando de nuevo y si lo golpeamos con datos, nuestro rival atacará de nuevo con otros datos que tarde o temprano, conducirán de nuevo al famoso conflicto.

El verdadero motivo del conflicto querido lector, está siempre escondido, se lleva por debajo de la piel. Y ese es justamente el lugar que se debe explorar para que el conflicto sea constructivo y una fuente de creatividad y aprendizaje. Somos básicamente seres emocionales a la hora de tomar decisiones, por eso es importante que intentemos comprender cuál es el verdadero motivo oculto del conflicto.

Algunos tips que puedes aplicar

  • Valida no confrontes: cuando validas al otro le estás diciendo a la persona que te importa. Eso genera un cambio de actitud, de apertura y no de protección.
  • Interésate: haz preguntas, muestra interés por el punto de vista del otro
  • Parafrasea: es decir, repite sus mismas palabras
  • Añade tu opinión y tu perspectiva: después de haber mostrado interés y haber generado apertura en el otro, habrás adquirido también nueva información para poder comunicar y trasladar mejor tu mensaje y tu perspectiva de la situación. Y ahí es donde empieza la parte constructiva y creativa.
  • ¡Ah! Y añade, querido lector, a toda esta receta de tips, una gran, alta, altísima dosis de escucha. La mayor parte de los conflictos se dan por no saber escuchar, pero escuchar de verdad, con los oídos, los ojos y el corazón. Si todos aplicáramos la escucha activa, muy probablemente, este artículo jamás hubiera existido.
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